
La temperatura nocturna en un invernadero puede ser mucho más severa de lo que uno podría pensar. Una ola de frío puede detener el crecimiento de las plántulas, reducir la cantidad de frutos que se forman y retrasar la cosecha en semanas. Se necesita un sistema de calefacción que funcione rápidamente, mantenga una temperatura constante y no cause problemas cuando sea necesario repararlo.
Lo que realmente importa Este calentador infrarrojo para invernaderos está diseñado con un elemento de fibra de carbono de onda media, encerrado dentro de un tubo de cuarzo. Este elemento convierte la electricidad directamente en calor radiante, lo cual permite calentar a las personas, al suelo y a las superficies de las plantas, pero no al aire entre ellos. De esta manera, se logra una sensación de comodidad más rápida, y el aire permanece más seco, lo que ayuda a controlar la humedad.
Funciona con tomas de corriente estándar de 220–240 V. Consume entre 1.5 y 2.0 kW, dependiendo del modelo. Tiene un termostato integrado para establecer la temperatura deseada. La carcasa está hecha de aluminio y acero, con alto contenido de materiales reciclados. Estos materiales se eligieron por su resistencia y porque pueden ser reciclados posteriormente, no por algún diseño efímero.
Por qué este enfoque es adecuado para invernaderos El cultivo en invernaderos requiere consistencia. El calor radiante mantiene las superficies de cultivo y los lugares de trabajo a una temperatura constante, incluso cuando la temperatura disminuye durante la noche. Dado que el calor es dirigido, se puede concentrar donde sea necesario: en las mesas, en las bandejas de semillas o en los pasillos de trabajo, sin tener que calentar todo el espacio.
El tubo de cuarzo sellado es resistente a la humedad y al polvo. Los materiales utilizados garantizan una larga vida útil y facilitan su desmontaje cuando sea necesario realizar reparaciones. Esto significa menos reemplazos con el tiempo, menos residuos de embalaje y un calentador en el que se puede confiar temporada tras temporada.
Algunas notas prácticas El calor infrarrojo funciona mejor cuando afecta directamente el objetivo deseado. Coloque el dispositivo a una altura de 1.5–2.5 metros sobre las áreas de trabajo, y ánguelo de modo que su haz cubra las superficies sin iluminar directamente los ojos. Calienta las superficies, no todo el volumen de aire. Por lo tanto, una circulación de aire suave ayuda a distribuir uniformemente el calor en todo el invernadero.
Para lograr la mejor eficiencia energética, ajuste el tamaño del calentador según el espacio disponible. Un calentador demasiado grande desperdicia energía; uno demasiado pequeño funciona durante más tiempo. Recuerde también que el calor infrarrojo necesita una línea de visión clara. Las barreras sólidas crean sombras donde el calor disminuye.